El MOVIMIENTO SOLAR Apodera Comunidades

La aplicabilidad y penetración de las energías renovables alrededor del mundo han sostenido un impacto gradual en todo tipo de comunidades, y a medida que los costos de las mismas continúan disminuyendo y organizaciones del tercer sector las han identificado como tecnologías de oportunidad, las soluciones que las mismas ofrecen se acelerarán. La energía solar específicamente, pone a la gente a trabajar, permite que familias cocinen sus alimentos de manera segura y deja que los niños estudien ya caída la noche, en general, aumentando la productividad y calidad de vida de cada hogar.

Luego de la debacle de los huracanes del mes de septiembre del 2017, muchas de las comunidades cansadas de esperar por la reconexión del servicio eléctrico y con ganas de normalizar su condición y calidad de vida, decidieron unir esfuerzos entre vecinos, el sector privado y organizaciones sin fines de lucro, apoderándose de manera sustentable. La calidad humana del puertorriqueño, como la empatía de empresas y organizaciones tanto locales como internacionales colaboraron como nunca antes, inclusive, restableciendo pozos de agua potable al re-energizar distintas comunidades en lo que podría llamarse un movimiento solar en resurgimiento.

El barrio Bartolo de Lares fue uno de los que tomó iniciativa comunitaria inicialmente, al rehabilitar la escuela Manuel Rojas Luzardo cerrada en el 2015, convirtiéndola en el Centro de Apoyo Mutuo Jíbaro. El centro de autogestión comunitaria y de desarrollo económico sirve como incubadora para pequeños negocios y cuenta con apartamentos, cafetín, viveros, un huerto, ofrece clases de arte y actividades de teatro, al igual que apoyo psicológico para familias que lo perdieron todo luego del huracán María. Debido a que la comunidad queda en la colindancia de Lares, Yauco, Adjuntas y Maricao, era sumamente difícil recibir apoyo y suministros tan alto en la montaña, siendo el Centro de Apoyo Mutuo Jíbaro el punto céntrico desde donde iniciaron los procesos de asistencia.

Auténticamente jíbaro, y debido a que inmediatamente después de la tormenta muchos campesinos quedaron sin empleo, el innovador centro de apoyo ofrece productos tales como flanes, bizcochos, pasteles para la venta al detal, pero también se utiliza para criar conejos, cerdos y gallinas ponedoras, sirviéndole de estructura de vivienda a siete familias. Para continuar con el proceso de apoderamiento comunitario, la empresa Pura Energía instaló sin cargo alguno equipos donados por Sonnen que consistían de 40 paneles fotovoltaicos con la capacidad de producir 12.0 kilovatios (kW) al igual que una batería de 16 kilovatios por hora (kWh) en reconocimiento de la gran labor realizada para restaurar y sanar una comunidad que se sentía olvidada.

Al antiguo plantel escolar Juan de Dios López del barrio Mariana de Humacao también le llegó asistencia por medio del innovador sistema solar modular llamado BoxPower gracias a la donación de la organización Mutual Aid Disaster Relief. El sistema, que consiste en un vagón de 48 placas solares, un generador y un sistema de baterías de hasta 17.0kW, todo a un peso de 18,500 libras, fue difícil de instalar en el nuevo Centro de Imaginación Mariana, pero gracias al apoyo del Cuerpo de Bomberos de Puerto Rico la importante hazaña se logró. Aunque pesados, los equipos renovables son sumamente útiles ya que la energía capturada en tan sólo un día soleado podría abastecer de carga el centro por hasta tres días consecutivos. Instalable en 24 horas, BoxPower es el único sistema desarmable en el caso de posibles desastres y que simultáneamente puede colocarse rápidamente como eslabón energético dentro de una micro-red ya pasada la emergencia.

Durante los meses posteriores a la temporada de huracanes, la iniciativa comunitaria sirvió como refugio y como centro para la distribución de suministros y servicios médicos, alimentando diariamente a los vecinos del área. En su gestión de apoyo comunitario actual, el Centro de Imaginación Mariana provee una lavandería energizada por equipos solares que canaliza agua precipitada para operar, y ofrece servicios de trabajo social y legales, con vías a desarrollar un hostal, café galería de arte y una biblioteca comunitaria, al igual que una incubadora de empresas sociales.

La unión comunitaria se hizo sentir con fervor cuando los 167 vecinos de Brisas del Torito en Cayey decidieron restablecer el servicio de agua por medio de la autogestión energética. Debido a que el acueducto comunitario necesita de energía eléctrica para poder bombear agua hasta los hogares, los residentes no solo estaban sin luz, sino que sin agua también, viviendo en condiciones infrahumanas por más de cinco meses y medio.

En éste caso en particular, fue la organización Water Mission la que, según su mandato, logró con la comunidad restablecer el servicio de agua del pozo a través de la donación de 100 paneles fotovoltaicos a la comunidad con la capacidad de 29.0 kilovatios por hora (kWh). Fue la misma comunidad de Brisas del Torito la que diseñó y construyó las estructuras ancladas al suelo para colocar los paneles en un terreno donado por el vecino Maximino Resto y su esposa Francisca Ruiz. De acuerdo a JUAPI Project Services, quienes instalaron y certificaron el proyecto, el sistema de energía solar renovable ha resultado en ahorros de un 75.0% del pago mensual de la utilidad eléctrica, cifras que se recaudarán para la compra de baterías de almacenamiento de energía, eventualmente, brindándole agua, energía y seguridad indefinida a la comunidad.

Otros proyectos comunitarios como aquellos donados por un grupo de ingenieros para el centro comunitario del barrio Veguita Zamas en Jayuya, el del Centro Comunitario de Caimito en San Juan con equipos donados por Give Power Foundation y Cyber Creek Renewables, al igual que el reconocido proyecto de Casa Pueblo en Adjuntas, fueron y son iniciativas que también impactan positivamente su base comunitaria con sistemas de energía renovable que sirven de oasis ante posibles tempestades. Adicionalmente, Casa Pueblo tuvo la oportunidad de recibir 1,500 productos PICO Solar, en la forma de lámparas, bombillas y generadores solares para artefactos electrónicos, los cuales proveen un mayor grado de autonomía al ser compactos, confiables, movibles y renovables. Por otro lado, la Fundación Comunitaria de Puerto Rico (FCPR) y SOMOS Solar colaboraron con Máximo Solar Industries para darle luz a la comunidad Toro Negro en Ciales. Siendo la misma vecindad quien se encargará del mantenimiento y seguridad de los equipos bajo la entidad sin fines de lucro Comunidad Solar Toro Negro, Inc. Los equipos como tal, consisten de 20 sistemas de paneles fotovoltaicos y baterías de almacenamiento en una especie de micro-red individualizada con capacidad total de 82.8kW para energizar 28 residencias. Aunque la red estará siendo administrada por la misma comunidad solar, las interconexiones eléctricas no se unen en un mismo sistema ya que 13 unidades proveen servicios a residencias individuales, 6 unidades a dos residencias en particular y una (1) unidad a tres residencias en conjunto. En este caso, la inversión realizada por el segundo y tercer sector de sobre $400,000 tuvo un impacto significativo para los vecinos, ya que aquellos que pagaban alrededor de $110 anteriormente por un servicio inconsistente de luz, ahora pagan $3 pesos por un sistema seguro y estable.

Iniciativas y experiencias de sanación comunitaria como las antes descritas les han devuelto la dignidad a numerosos puertorriqueños, siendo éstos quienes se apoderaron para ver la luz al final de sus propios caminos. Indiscutiblemente, el movimiento solar aportó y continúa apoyando la recuperación mental, física y espiritual de nuestra gente, pero como evidenciamos, fue por medio de la unión y acción de vecindarios completos, en colaboración con entidades y expertos de la industria que se alcanzó un apoderamiento comunitario sin precedentes.