La evolución de tendencias energéticas

Todo ramo industrial genera un impacto económico, ya sea positivo o negativo, dependiendo directamente de su impacto social y ambiental. Es especialmente verdadero cuando se trata de una industria energética, donde la dependencia de los combustibles fósiles ha tenido un rol crucial desde hace más de un siglo. De hecho, se podría discutir acerca de la historia de la industria energética en 3 etapas: Desde la Revolución Industrial en el Siglo XVIII dependiendo del carbón, desde mediados del Siglo XIX dependiendo del petróleo, y desde mediados del Siglo XX (parcialmente) con la introducción de la energía nuclear.

Valdría la pena pensar en cómo sería el mundo actualmente de no haber ocurrido tantos desastres ambientales por el uso de energía nuclear – estos directamente crearon un rechazo social hacia el uso de esta tecnología, que, cuando se estudia desde un punto de vista estadístico, ha demostrado ser más segura y limpia por energía producida, que la energía creada por combustibles fósiles.

Pero sería un ejercicio en futilidad, dado que la tecnología nuclear no ha logrado ser suficientemente práctica, y mucho menos, segura, como para lograr una utilización doméstica al nivel de consumidores finales; es por esto que queda confinada a la producción masiva de energía y ciertas aplicaciones marítimas, en vez de ser utilizada por todos los hogares del mundo e incluso en vehículos – sueños que quedaron en los años 60.

Y es necesario acotar estos detalles, dado que hoy por hoy, el petróleo sigue siendo el rey en la producción de energía, y no por aceptación social ni por impacto ambiental, sino porque, a fin de cuentas, es práctico por la infraestructura e ingeniería que ha tenido más de 100 años para crecer.

Por este motivo, toda industria energética innovadora tendrá que luchar en contra de este leviatán del establishment. Dicho de otra manera, durante todo el siglo pasado se tuvo suficiente tiempo para colocar una estación de servicio en cada calle – pero para que una fuente alternativa de energía pueda tener éxito actualmente en el ramo vehicular, es necesario competir en contra de esta conveniencia, y rápido; simplemente no se puede esperar un siglo pues un nuevo mercado puede nacer, crecer, y morir, en menos de una década.

Sin embargo, eso es solo en el ramo vehicular; en el hogar se requiere todo lo contrario: Energía  eléctrica que permita disfrutar de las amenidades domésticas, costando lo menos posible. Es aquí donde la energía nuclear fue todo un éxito, y es aquí donde las nuevas fuentes de energía podrían tener el mayor éxito posible.

Con toda razón, se ofrece la conveniencia como principal razón para que cada hogar instale placas solares en el techo, asi reducir, eliminar, o en algunos casos hacer dinero, con la generación de energía in-situ. Es puramente conveniencia.

Esto cubre el punto de vista del consumidor final:

Al precio adecuado, el consumidor adoptaría esta conveniencia como una necesidad de independencia energética.

La industria en su estado actual de establecimiento y desarrollo, está buscando reducir los precios de fabricación de equipos solares (incluyendo baterías) para así difundir su uso. Es así desde hace unas pocas décadas, pero cada vez más hogares están instalando energía solar in-situ.

Adicionalmente, está el rol del Estado con la implementación de políticas energéticas; una de las medidas con mayor impacto es la deducción, reducción, o rebate de impuestos a hogares que instalen energía solar, como un incentivo hacia el ahorro a largo plazo. Los casos de Alemania y Australia son representativos del éxito de estas políticas fiscales como parte del crecimiento de la industria solar.

Luego está el capital para el crecimiento de la industria:

Aquellas grandes empresas que adopten energía alternativa o solar impactan el crecimiento en la industria solar en general, además de crear un efecto mercadológico en el consumidor final, lo cual se convierte en un éxito de relaciones públicas y mercadeo. Dicho de otra manera, el consumidor final puede seguir un silogismo similar a este: “Si Google utiliza energía solar, entonces la energía solar es buena, por ende, yo debería instalar un sistema solar”.

De esta manera ya está establecida la energía solar como una necesidad, lo que crea una motivación para la creación y expansión de industrias de fabricación de equipos solares, quienes saben que tendrán algo que ganar de su comercialización.

Aquí tratamos de 3 ramos industriales muy diferentes:

  • PANELES SOLARES.
  • COMPONENTES ELECTRÓNICOS. (inverter / charger)
  • BATERÍAS.

De estos ramos, el más estable a un nivel de desarrollo es el de las baterías, quienes pueden diversificar su producción para diversas aplicaciones (vehículos, UPS, marítimo, hogares, etc.); el de mayor avance tecnológico sería el de la electrónica, con constantes desarrollos y optimizaciones a sus sistemas; y el de mayor crecimiento siento el de los paneles solares.

Este crecimiento viene dado por los aspectos básicos de la fabricación: Los paneles son sistemas que no requieren elementos electrónicos, sino de la aplicación de materiales; por esta razón su fabricación masiva es relativamente sencilla, lo cual permite el aumento constante en la eficiencia para su elaboración, dependiendo solamente del suministro de materia prima. Es decir, son elementos de fabricación tan sencilla, que el volumen de producción se adapta con facilidad a la curva de oferta-demanda.

Por último, pero no menos importante, está el sector de los comercializadores e instaladores: La verdadera ventaja económica de la industria solar yace en la cantidad de trabajos que genera en comparación con otros tipos de energía. No se requiere de mano de obra super-especializada ni elementos de seguridad especiales como en la energía nuclear. No requiere de protección ambiental estricta como en la industria petrolera. No presenta riesgos para la salud a largo plazo para los trabajadores como el trabajo con carbón…

Esto permite que electricistas (entrenados hacia las particularidades de los sistemas solares) se encuentren capacitados para trabajar en la industria solar doméstica, siendo sus costos operativos mucho más bajos y eficientes que en otros ramos energéticos, y traduciendo esto en un menor costo de operatividad para las empresas y los consumidores.

Además, por supuesto, de ingenieros civiles, eléctricos, y en electrónica quienes encuentran un medio creciente donde ejercer sus profesiones.