MISION: FRENAR los Cambios Climáticos

Habiendo discutido en nuestra pasada edición las consecuencias de la retirada del Acuerdo Climático de Paris, al igual que los incrementos acelerados del dióxido de carbono (CO2) en nuestra atmósfera, es natural que abundemos más sobre el tema de los cambios climáticos que acontecen, al explorar el historial y tendencias que han sido identificadas por diversos grupos científicos desde finales del Siglo XIX. De esta manera se podrá entender el racionamiento de la comunidad científica en cuanto al estado de alarma que permea, entendiendo mejor por qué es sumamente importante para la supervivencia de la raza humana adoptar una misión para frenar los cambios climáticos. Es más que evidente que los proce sos de industrialización tecnológica y el crecimiento poblacional que acompañaron la Revolución Industrial aceleraron la manera en que explotamos los activos energéticos, minerales, alimenticios y ecológicos para subsistir.

¿Pero qué consecuencias reales, si algunas, tuvo éste proceso de desarrollo?

En la siguiente gráfica se registraron anomalías en las temperaturas de la superficie de la tierra y en sus océanos, con data que representa las diferencias o desviaciones en temperaturas del promedio registrado para todo el Siglo XX.

Según el Departamento de Comercio de los Estados Unidos y su agencia NOAA (“National Oceanic and Atmospheric Administration”), del promedio de la temperatura entre 1901 al año 2000, no fue hasta el año 1980 que se registraron cambios drásticos hacia el calor con 0.26° grados Celsius (°C). Inclusive, en 1885 hubo un enfriamiento, mientras que en 1910 la temperatura cayó -0.30°C, manteniendo un promedio estable durante la mayoría del Siglo XX.

Entrando en el Siglo XXI, la frecuencia en deviaciones aumenta considerablemente, recopilándose la data cada cinco años y luego del 2010 anualmente, registrándose un comportamiento cíclico las anomalías en temperatura tanto terrestres como marinas caer de 0.70°C a 0.58°C entre el 2010 y el 2011. Por otro lado, a medida que continúan los años, es notable la severidad de las fluctuaciones ascendientes en temperatura al compararlas con el índice de calor promedio del siglo pasado.

Quizás la caída en el comportamiento de los cambios en temperaturas entre el 2010 y el 2011 podrían ser explicadas por una disminución en la extensión del hielo marino ártico en millones de kilómetros cuadrados, enfriando levemente el planeta. Según los mínimos de hielo marino ártico obtenidos anualmente en el mes de septiembre por el Centro de Data Nacional de Nieve y Hielo, se puede observar como las reservas de hielo se redujeron de 4.63 millones de km2 a 3.41 millones de km2 en el 2012 y que luego reaccionaron positivamente, casi alcanzando el punto más alto de la data disponible registrado en el año 2009.

Por otro lado, luego de los años 2013 y 2014, es notable una caída en la cantidad de hielo marino ártico, aunque éste parece reponerse parcialmente en el 2017, luego de que se registraran mejorías en las condiciones del agujero en la capa de ozono gracias a los esfuerzos internacionales de prohibir los clorofluorocarbonos (CFCs), los cuales podrían tardar entre 50 a 100 años por desaparecer por completo.

La próxima información selecta y recopilada por el Centro de Investigación en Epidemiología de Desastres (CRED, por sus siglas en inglés), presenta las pérdidas económicas severas debido a sequías registradas desde el año 1900. Cuando se trata del año en que inician los problemas billonarios como consecuencia de las sequías, es notable que las mismas aumentan en frecuencia a partir del año 1990 en España, cónsonos con los desvíos anómalos que dieron inicios en la década de los 90ta.

A pesar de que la data cubre hasta el 17 de noviembre de 2016, es más que evidente el impacto adverso que está teniendo el calentamiento global al aumentar la frecuencia de sequías alrededor del planeta e impactando seriamente los mercados agrícolas y sus derivados.

Interesantemente, en España hubo pérdidas de $4.5B de dólares en 1990, cifra que disminuyó a pérdidas de $3.2B en el año 1999. Situación similar ocurrió en la República Popular de China, en donde las pérdidas del 1994 de $13.8B fueron bastante superiores a las de $3.6B en el 2009. En contraste, en los Estados Unidos se registraron pérdidas de $3.3B en el 2002, de $8.0B en el 2011 y de $20.0 billones de dólares en el 2012, representándose unos aumentos alarmantes en dos años consecutivos.

¿Cuáles son las consecuencias del continuo deterioro de los ecosistemas?

Según el programa de investigación del cambio global de los EE.UU (i.e. “U.S. Global Change Research Program”) todo dependerá de la severidad de los aumentos en temperaturas y por alzas en el nivel del mar, elementos que alterarán el balance ecológico de Puerto Rico y el Caribe.

Primero, los cuerpos de agua dulce se verán afectados con menos lluvias y eventos de aguaceros extremos que causarán muchas más inundaciones. También reduciéndose la cantidad y calidad del agua dulce en los acuíferos costeros a medida que aumenta el nivel del mar y el agua salada se cuela en ellos. Los aumentos en la temperatura oceánica, la acidificación de los océanos, el alza en el nivel del mar, y cambios en la frecuencia e intensidad de eventos atmosféricos amenazan con degradar los corales y otros hábitats marinos, interrumpiendo servicios de los ecosistemas que son valiosos para el turismo e industrias, como por ejemplo la pesca recreacional y comercial.

Según la información recuperada de NOAA, los Centros Nacionales de Información Ambiental (NCEI, siglas en inglés) y el Instituto Cooperativo para Clima & Satélites (CICS, siglas en inglés también), desde 1962 al 2017 en Puerto Rico el nivel del mar aumentó por 0.08 pulgadas o 2.0 milímetros (mm) por año, pero si nos enfocamos en los años del 2000 al 2017, la situación es peor ya que el aumento promedio registrado fue de 0.24 pulgadas (i.e. 6.0mm) por año.

Nuestros sistemas costeros dominan la economía isleña siendo patrimonios culturales, el hogar de infraestructura crítica, propiedades públicas y privadas, al igual que sistemas ecológicos naturales. Con el aumento en el nivel del mar en combinación con frentes tormentosos, golpes de calor y fuertes marejadas, todos empeorarán las inundaciones, se reducirán las áreas de playas por aumentos en la erosión, se perderán las barreras naturales, habiendo menos turismo, teniendo un efecto negativo en las vidas de todos los puertorriqueños.

Las temperaturas continuarán aumentando durante el día y noches, afectando la productividad agrícola, cambiando hábitats, disminuyendo la distribución de vida silvestre, con fuertes interacciones e interrupciones de ciclos hidrológicos, poniendo en riesgo la salud de las poblaciones más vulnerables. Los eventos extremos del clima aumentarán la frecuencia de inundaciones y sequías mientras que los huracanes y lluvias asociadas afectarán la salubridad y bienestar, el desarrollo económico, conservación y la productividad agrícola de no implementarse planes integrados de colaboración, proponiendo la preparación y una respuesta unida en toda la región.

Al compartir conocimiento, realizar investigaciones y monitoreo colaborativo con capacidades institucionales adaptadas y sustentables se podrá acelerar la recuperación de desastres, reducir las pérdidas de vidas, mejorar la seguridad alimenticia y crear oportunidades económicas. Reconociendo las tendencias discutidas, es sumamente importante desarrollar distintos planes de mitigación, al igual que concretar acuerdos internacionales de cooperación para que los ciudadanos de cada país aporten en la misión de frenar los cambios climáticos, sistemáticamente uniendo esfuerzos y tomando acción con nuestros vecinos del mar Caribe para preservar lo que nos queda.